Tratando de embotellar conglomeradas y revoltosas sensaciones, ¿será que esta huraña que me consume no dejará ni las cenizas de esta enturbiada alma que cargo con cada ímprobo paso?
Cuestionándome qué debería hacer con esa terrible pereza mental matutina y esta noctámbula tormenta de pensamientos que irrumpen mi descanso a altas horas de la madrugada, sabiendo que debo trabajar y estudiar en unas horas más.
Algo torpe, con rachas de humor intercalables entre lo sociable y lo retraída. Tiendo a ser de pocas palabras, al contrario de las letras, donde me siento segura para explayarme cuanto guste. Mi lengua es torpe al comunicarse con mi cerebro, pero mis dedos rápidos para expresarse al ritmo de mis pensamientos.
Me refugio entre párrafos y respiro entre letras. No soy muy dada a representar una buena compañía y es importante que respeten mi espacio personal. Soy solitaria, eso es cierto, pero disfruto de pláticas amenas y triviales, así como un buen café, helado o caliente.