Entre más reservada y alejada de multitudes me encuentre, más feliz y cómoda estoy. Entre más espacio personal tenga y menos gente lo rodeen, mis ánimos se disparan hacia arriba. Y si fuera por mÃ, quisiera que todos los dÃas fueran nublados para acompasar mi agradable dÃa con una taza de café y una sobrecarga de música. Quizá soy algo similar a lo repente de felicidad acumulativa por terceros.
La calma despierta mis ánimos.



